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Tengo tres ojos, dos para ver y uno para mirar

Cómo abrir, entrenar y mantener el tercer ojo abierto

 

Antes que nada vamos a “ver” qué es el tercer ojo y luego miraremos dentro. El tercer ojo, evidentemente, no se refiere a un ojo ocular u órgano del cuerpo sino que se refiere a una entidad etérica no visible, el tercer ojo puede mirarlo todo pero no puede ser visto, no por los ojos terrenales.

 

El tercer ojo es un ente consciente conectado con el todo o la fuente original, por eso puede mirarlo todo, porque el tercer ojo es el todo. Para el gran Maestro de hace 2000 años, Jesús, el tercer ojo le era claro, decía: “tu luz será tu tercer ojo”. ¿Qué significa tu luz será tu tercer ojo? Tenemos un campo de energía al cual mundanamente se le llama aura, a mí me gusta más el concepto de campo biomagnético (ya en un post futuro explicaré por qué). Por supuesto Jesús no le llamaba aura al aura, le llamaba luz, presencia divina o presencia divina Yo Soy.

 

Para conocer mejor qué es el tercer ojo primero debemos saber que todo en el Universo es energía, y no hay absolutamente nada, ni material ni inmaterial, que no sea energía, eso incluye a los pensamientos, emociones y sentimientos, todos ellos son energía y al ser energía en acción generan a su vez otro campo energético por la fuerza energética misma en movimiento. EL aura, más acertadamente, el campo biomagnético (por demás decir corporal) es energía en acción y está basado o cimentado en las emociones, pensamientos y sentimientos que la persona experimenta; todo lo que una persona piensa, siente o acciona va a dar al campo biomagnético y este funcionará de acuerdo a la calidad de la energía que se le impregna.

 

A ese campo energético, si lo pudiéramos ver con los ojos terrenales, lo veríamos como una luz muy intensa y brillante, esa “luz” en realidad es un campo de consciencia pura, y como todo en el Universo es energía, pues este campo de consciencia pura lo es también. Ese campo de consciencia pura es la presencia Yo Soy, la cual está en todas partes puesto que es consciencia, es inmaterial y es pura, sin embargo, siendo inmaterial produce materia la cual también es luz, es energía, sólo que nuestros sentidos primitivos corporales no lo perciben sino como materia sólida, y sólo así a menos que se les entrene para sentir la energía y la luz. Nosotros somos literalmente pura luz, no somos un cuerpo, somos única y exclusivamente energía pura, consciencia pura y somos tal cual cristales emitiendo luz tanto a nivel físico así como energético o etérico, somos luz.

 

 

El detalle es que esa luz es cubierta con toneladas de pensamientos y emociones llamados comúnmente negativos, todos esos pensamientos y emociones negativos tienen un sólo nombre, se le llama el Yo o el Ego (el cual ya dije en anteriores escritos que un ego sobrevalorado crea egolatría, enojos, ira y similares, y un ego infravalorado crea sentimientos de inferioridad, tristeza, depresión y todo lo similar). Cuando el Yo o ego es trascendido, disuelto, lo que queda es una nada, una consciencia pura, esa consciencia pura es la presencia Yo Soy de la que tanto se habla actualmente y esa presencia o consciencia pura es tu luz, tu ojo divino. No es sólo por que sí que el actor estadounidense Bill Cosby decía: “Ni todos los ojos cerrados duermen, ni todos los ojos abiertos ven”, porque para mirar el tercer ojo hay que cerrar los ojos y mirar(se) dentro en el corazón, que es donde se ancla la presencia Yo Soy.

 

 

 

 

El Maestro Jesús decía que cuando tu ojo es claro, todo te será claro, también dijo lo mismo en otras palabras, “la verdad los hará libres”. La Verdad es la consciencia pura, la presencia Yo Soy, el amor divino, el amor universal.

 

Todo lo que observas, piensas y sientes con el cuerpo terrenal es una ilusión porque es una proyección del Yo o Ego (como se le dice al yo en el budismo), no hay peor engaño que el ver, no hay mejor velo que el ver, no hay mejor visión que unos ojos cerrados.

 

Para acceder a la presencia Yo Soy, es decir, para hacer brillar el ojo de luz hay que entrar dentro del sí mismo, no dentro de uno mismo como la psicología silvestre pregona, dentro de uno mismo es dentro del Yo, dentro del ego, en cambio el sí mismo es la esencia.

 

Cómo meditar para trascender el Yo y fundirse con el todo (tercer ojo)

 

Es muy simple ser el sí mismo, por supuesto no hay técnicas para ello pero una guía no está por demás, después cada quién tomará o encontrará su propio estilo o métodos. Es tan simple como sentarse y estar en paz, cerrar los ojos y respirar siendo consciente de la respiración, y escuchar con el corazón, no con el intelecto, a la presencia divina anclada en tu ser que eres tú mismo, tú misma. Escuchar y repetir el mantra del OM ayuda mucho debido a que el OM es una vibración que da origen a lo inmanifestado. No es casual que la palabra OM sea similar a la frase I Am o I´m en inglés, que por cierto I Am no es idioma inglés sino una vibración ya conocida desde la época de la Atlántida y Lemuria, pero los que dominan esta granja humana o Tierra a sabiendas de que I Am es la presencia primordial retomaron la frase en el idioma inglés para referirse a uno mismo a sabiendas de que cuando cada persona se refiriera a su propia persona pronunciará el mantra o palabra llave I Am y así materializar o precipitar tanto lo positivo como lo negativo. Pero aquí vamos a precipitar lo positivo.

 

“I Am (Yo Soy) la Verdad, el Amor y la Vida”.

 

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