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El arte de perdonar

El perdón no es un regalo que se le da a otra persona, ni tiene relación con el asunto de si se lo merece o no. El acto de perdonar es un asunto interior, subjetivo e íntimo; perdonar es liberar pensamientos y emociones arraigadas. No existen libros que te enseñen el acto de perdonar, eso lo debes aprender en la experiencia propia con todo y lo difícil que te parezca hacerlo.

 

Tener un rencor a alguien

es lo mismo que pretender que te tomes veneno

para que al otro le haga daño.

 

Te propongo un ejercicio tan simple, super sencillo, pero es tu decisión hacerlo o no. Busca un lugar y un momento adecuados donde estés en calma, en paz y en silencio y que sepas nadie te va a molestar. Apaga tu dispositivo móvil, este es un espacio y momento exclusivamente para ti. Sentada (no acostada) y con los ojos suavemente cerrados respira, sólo respira unas cuantas veces, normal, no hace falta hacer respiraciones raras. Esto te llevará a un estado de relajación, dentro de ese estado de relajación visualiza a la persona a la que le tengas rencor o no hayas podido perdonar. Y aquí viene lo importante. Mientras lo visualices, pronuncia, sea mental o verbalmente la frase “te perdono”, no importa si sientes el perdón o no, eso es irrelevante, simplemente pronuncia la frase “te perdono”, sin más sólo pronuncia “te perdono”, es más, ni siquiera tienes qué decirla a esa persona que está en tu mente, simplemente suelta esa frase. Te va a liberar.

 

El ejercicio continúa al nivel de experto, ya no tienes qué realizar esta parte pero como sé que muchos leerán este artículo y sé que algunos ya han adquirido un nivel de consciencia, pues también la menciono.

 

Una vez realizado el acto de perdonar (sea sintiendo o no el perdón, da igual), entonces se pasa a la siguiente fase. Decir la palabra “gracias”, simplemente decir la palabra “gracias”. ¿Gracias de qué? No importa y no es necesario que haya un motivo, dar gracias es como regalar un obsequio, no se necesitan de motivos especiales, si lo queremos dar lo regalamos y punto, así sea un detalle. Simplemente decir “gracias”, e igual que con el perdón, tampoco es necesario decirlo a alguien en especial, simplemente soltar la palabra “gracias”.

 

La palabra “gracias” viene de “gratitud” y de la palabra “gracia”.

 

Con ese ejercicio se invoca a la Gracia Divina, o a la Divinidad por el simple hecho de pronunciarla aunque uno no la sienta. No es necesario ser sinceros, sinceridad es para el Yo y para el ego, en cambio el ejercicio que aquí propongo es para el Ser, para la esencia que en cada uno de nosotros existe. Al invocarla surge de inmediato una sensación de paz o purificación, pero hay que estar en un momento meditativo para poder sentirlo, aunque hay quienes ya llevan un recorrido bastante amplio en meditación o en la elevación de la consciencia y no necesitan estar en estado meditativo para sentir y experimentar la Gracia Divina, pero si no lo puedes sentir dicha Divinidad, tampoco importa, simplemente al pronunciar “perdón” o “te perdono” se invoca a una Ley Divina, la Ley del Perdón a la que todos y cada uno de nosotros tiene derecho sin importar qué haya hecho una persona en particular. Simplemente por el solo hecho de decir “gracias” se invoca a la Gracia Divina.

 

Además de que una persona con el suficiente nivel de consciencia desarrollado, podrá percatarse de que una situación con alguna persona que consideramos ha hecho un daño, en realidad esa experiencia o esa persona son un maestro que la vida nos pone para enseñarnos algo o hacer que tomemos consciencia de algo que vamos a necesitar y es una enseñanza necesaria para un futuro, y más vale aprender la lección ya y pasar a lo que siga en la vida.

Un libro no te va a ayudar, aprender el arte del perdón y la gratitud sí.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Hermosaca (martes, 21 agosto 2018 22:49)

    Gracias!!