· 

Ritual de Purificación

 

Magia es poner en acción a voluntad propia toda materia y energía disponibles en este Universo. Para la Magia Blanca todo ritual, hechizo, decreto, etc., debe ser a favor de la vida, del amor divino y de todo aquello que sea favorable para La Creación. Aun así, muchos teóricos, filósofos, ocultistas, herméticos, magos y diversos practicantes de estas artes mágicas, consideran que toda magia es magia negra, para ellos no existe la división entre blanca, negra, roja o verde, ya que aunque la magia sea  utilizada para sanar y esté en pro de la vida, como es el caso de la magia verde, sigue siendo una práctica oscura, ya que es mover a voluntad propia la energía, y toda voluntad propia es contra natura, es decir, el hecho de usarla a nuestra voluntad y para nuestros fines, así sean en por la vida, son por nuestra vanidad y ego, ya que en la naturaleza terrenal y universal todo tiene un ciclo propio y no necesita la intervención del hombre, como ellos lo dicen: “los tiempos y las obras de Dios son perfectos”, así que toda magia, o sea, toda puesta en acción de materia y energía a voluntad del hombre es magia negra. Por ahora, no me meteré en el debate si la magia blanca es negra o no, porque no es el momento y no es el lugar, pero sí hablaré de ella considerándola Magia Blanca, tanto desde la perspectiva teórica y teosófica como desde la perspectiva práctica.

 

Cómo purificar el cuerpo propio y el de otros usando la Magia Blanca

 

Hay infinidad de métodos y maneras, en esta ocasión propongo una muy sencilla y básica. 

 

Materiales:

 

  • 1 veladora blanca
  • 1 plato redondo blanco
  • 1 vaso transparente
  • 1 agua pura
  • 1 cajetilla de cerillos
  • 1 hoja blanca
  • 1 lapicero tinta azul o verde
  • Figuras de Santos o Arcángeles (opcional)

 

Instrucciones:

 

Primero

es realizar una meditación sentado (no acostado), meditar es permitir que los pensamientos y las emociones fluyan como lo deseen ellos, y aceptar su derecho a existir, ya que ellos son energía. Identificar todos los pensamientos y emociones y observarlos sin juzgarlos, llevar toda nuestra atención a la respiración y tomar consciencia de su proceso. Una vez en estado meditativo imaginamos que nuestra aura y cuerpo son bañados en una luz blanca purísima, o imaginamos que nos metemos en un mar de luz blanca brillante y pura, sentimos y observamos cómo se limpia y purifica nuestro cuerpo y energía. Permanecemos así no menos de 15 minutos. A esto se le llama autoconsagración.

 

 

Segundo

es consagrar la vela o veladora blanca (tiene qué ser completamente blanca). La veladora sea en vidrio o descubierta, la lavamos con agua limpia y jabón en polvo o shampoo (no usar jabón de pasta o de tocador). Mientras lavamos la veladora con agua, la bendecimos, y le damos las gracias por haber llegado a nuestras manos. Estando en estado de autoconsagración, colocamos la veladora en nuestras manos, la llevamos hacia nuestro corazón, y la bañamos en luz blanca muy brillante y pura, imaginamos que la veladora es luz pura, nuevamente la bendecimos y la entregamos al Padre, a la Divinidad, a algún Santo o Arcángel. De esta manera purificamos, consagramos y llenamos la veladora con nuestra energía pura y así potenciamos su poder.

 

Tercero

escribir en la hoja de papel blanca lo que deseamos. Debe ser escrito en presente, en afirmación y debe ser escrito como si ya estuviera hecho.

 

Ejemplo:

 

ERRÓNEO: “Quisiera purificar mi trabajo, deseo tener paz en mi vida, Padre ayúdame a tener salud”

 

CORRECTO: “Gracias Padre porque ya tengo salud en este preciso instante, doy gracias por todas las bendiciones que me otorgas. Gracias Universo por todas las bondades que me brindas. Gracias Divinidad por consagrarme en plena salud, bienestar y paz para mí y mi familia. Gracias porque todo en el Universo está a mi favor. Todo lo que decreto aquí y ahora para mí lo decreto para toda la humanidad. Decreto salud, abundancia, prosperidad o algo mucho mejor. Y TODO ES BAJO LA DIVINA GRACIA Y A FAVOR DE TODA ENERGÍA Y TODA VIDA EN TODA LA CREACIÓN. ¡Hecho está!

 

Esto es sólo un ejemplo para que aprendan a decretar.  Cuando decimos “quisiera” o “deseo tal cosa” o “por favor ayúdame”… lo que estamos haciendo es emitir la vibración de carencia o de que no tenemos eso que queremos, y el Universo reacciona como tal. 

 

Cuarto

Doblar la hoja de papel, es irrelevante el número en el que se doblen, pero si son obsesivos y aprehensivos doblen la hoja en tres o siete partes. Una vez que tengamos nuestra hoja con nuestros decretos, la tomamos en nuestras manos, la llevamos al corazón y la bañamos en luz, abundante luz blanca y tácitamente entregamos el decreto al Padre, al Universo, A un Arcángel o a lo que más resuene en su corazón, para este ritual en particular lo usual es invocar al Arcángel Gabriel, quien es el enviado para el uso de la luz blanca o cuarto rayo blanco. Terminamos diciéndole a la hoja y a lo que escribimos decretando con voz clara pero suave “yo te libero”. Con esto nos desapegamos de lo que queremos, ya que estar a la expectativa de si se va a cumplir o cuándo, sólo generará retraso o incumplimiento en lo que escribimos.

 

Quinto

ponemos la hoja bajo la veladora y encima del plato blanco y redondo, sin figurillas ni colores, completamente blanco. Colocar el plato y la veladora donde nadie los mueva, asegúrense de que las peticiones decretos que escribieron nadie más las lea,  pueden engrapar la hoja ya doblada o envolverla en cinta adhesiva o usar pegamento blanco para asegurarse de que nadie lo leerá, así si alguien lo lee ustedes se darán cuenta. Colocar un vaso o copa con agua limpia y potable, esta también ya debe estar consagrada.

 

Sexto

estando en autoconsagración, es decir, llenos y envueltos en luz blanca y en paz, envolvemos la veladora y la hoja con el plato en luz blanca, encendemos la veladora al mismo tiempo que repetimos en voz clara (no nada más en pensamiento) “desde mi Divina Presencia de Dios en Mí, decreto que esta luz  es Divina, lo purifica todo y cumple mi mandato aquí, ahora y en toda la Creación. Hecho está”.

 

Séptimo

Damos gracias al Padre, Dios, Universo o lo que sea su vibración y creencia. Damos gracias por habernos permitido realizar el ritual, por su cumplimiento ya realizado y damos gracias porque ya estamos recibiendo todo lo escrito y por último, damos gracias porque toda la humanidad también lo está recibiendo.

 

Este es todo el ritual de luz, consagración y purificación, se utiliza para nuestra persona, terceras personas, hogares, negocios, edificios, mascotas, alimentos, aparatos electrodomésticos y todo lo que se requiera.

 

Esta sabiduría les llega a ustedes por una razón muy específica que cada uno sabrá en su corazón. Gratis recibieron, gratis den. Quien abuse de este conocimiento que por Ley de Causa y Efecto se cumpla el designio.

 

-Manuel Minor

Escribir comentario

Comentarios: 0