Hipnosis y Psicoanálisis

A finales del S. XIX y principios del XX, Sigmund Freud aún se encontraba desarrollando una teoría psicoanalítica, que en su momento la llamó Proyecto para una Psicología para diferenciarse de la Psicología común. Durante el desarrollo del Psicoanálisis, Freud abriendo brecha, fue buscando diferentes opciones para lograr tener acceso al inconsciente y estudiarlo, una de ellas fue la hipnosis. Freud no tenía conocimiento de la existencia de esta técnica, así que cuando la conoció a través de su amigo y colega el Dr. Joseph Breuer, Freud literalmente tuvo que rogarle para que le enseñara a usarla debido a que en ésa época la hipnosis era considerada una técnica que había que usar con sumo cuidado, ya que su uso inadecuado en manos inexpertas tendría implicaciones peligrosas tanto para el médico tratante como para el paciente. Después de tanto insistir, Freud finalmente se salió con la suya y logró aprender y aplicar la hipnosis, sin embargo, aunque pudo curar varias somatizaciones y enfermedades corporales y psíquicas, no obtuvo los resultados esperados debido a que su objetivo era el desarrollo del Psicoanálisis, es decir, de un análisis exhaustivo de la psique, por lo que concluyó que la hipnosis no sólo no sirve para psicoanalizar, sino que en sí misma es un obstáculo para el Psicoanálisis. La hipnosis fue desechada inmediatamente a pesar de los logros obtenidos y desterrada para siempre del mundo psicoanalítico, para nunca más ser tomada en cuenta para sus fines establecidos.

 

Sin embargo la hipnosis fue tomada en cuenta por otras áreas de la psicología así como de la medicina, ya que tiene grandes beneficios, se le ocupa incluso para sustituir a la anestesia en intervenciones quirúrgicas menores.