Psicología y Espiritualidad

Espiritualidad viene del latín spirĭtus que significa espíritu, y puede tener muchas definiciones, pero en general, la espiritualidad es tomar consciencia del sí mismo y de la esencia o alma propia y que es distinta pero inseparable del cuerpo físico, el cuerpo no vive sin el espíritu.  Alma viene del latín anima, es la que da movimiento y energía al espíritu y al cuerpo. Por lo tanto abordar la cuestión humana única y exclusivamente desde el punto de vista psicopatológico sería un error.

 

Actualmente la Psicología ha tenido tal evolución y expansión que ha aterrizado en terrenos de la espiritualidad y de la Filosofía Espiritual como la Filosofía Zen. Toda la teoría existente en el ámbito de la espiritualidad está relacionada profundamente con la Psicología. El Budismo es por entero una apreciación psicológica estructural, antropológica y social del devenir humano y de su evolución. Es imposible hablar de espiritualidad y no hablar de Psicología.

 

La espiritualidad ha tenido tanta trascendencia que incluso se la ha adoptado como una forma de terapéutica en el entorno clínico. Por ejemplo, el psiquiatra estadounidense Brian Weiss la ha adoptado como modelo básico e imprescindible para abordar alteraciones psíquicas con enormes resultados, de tal modo que al final no pudo darse el lujo de prescindir de ella.