Sanación por Imposición de Manos

Como en el Reiki, en la Sanación por Imposición de Manos también se utiliza la energía corporal tanto del paciente como del terapeuta, la diferencia con el Reiki es que esta técnica es mucho más profunda y precisa, ya que está dirigida una parte u órgano específicos del cuerpo que se encuentren dañados y va mucho más allá de propiciar sólo un equilibrio electromagnético corporal.

 

La Sanación por Imposición de Manos es mucho más extensa que la técnica de Reiki, e incluso el tiempo de las sesiones pueden prolongarse según el padecimiento físico, psicológico o emocional del que se trate.

 

Está indicada para todas las anomalías psíquicas y emocionales, pero también en todos los desequilibrios físicos u orgánicos aun cuando se hayan extendido, para casos de infecciones leves y severas (o sus secuelas) sean internas o externas, infertilidad, etc., y sobre todo para aquellos que deseen entender sus emociones y el funcionamiento de su psique incluso sin padecer nada.

 

En ocasiones es necesario tocar al paciente directamente en la zona afectada, ya que el nivel energético requerido es mucho mayor y muy focalizado, sin embargo es nulamente invasivo, la imposición de manos se realiza de una manera suave y casi imperceptible.

 

¿Qué es la Sanación por Imposición de Manos?

 

Con los sentidos corporales percibimos el mundo material que nos rodea y el interno, para todos resulta muy sencillo tocar la superficie de una mesa, sentir su textura, ver su color, percibir su aroma, sobre todo si se trata de una mesa nueva y hecha de madera. Todos los sentidos nos ayudan a desplazarnos por el mundo y en ocasiones a protegernos de él y también con ellos nos damos cuidados; tanto los sentidos externos (el tacto o la vista) así como los sentidos internos (hambre, sueño, equilibrio, etc.), sirven para el mundo material.

 

Como se menciona en la sección de Reiki, todo ser vivo (incluido el planeta Tierra) contiene en sí mismo energía al mismo tiempo que está rodeado por ella en forma de campo electromagnético. Einstein decía que la materia no existe, todo en el Universo es energía expresada en diferentes frecuencias y lo que percibimos como materia sólida, en realidad no lo es, se trata sólo de energía vibrando a una frecuencia determinada para que la percibamos como un objeto sólido.

 

La química nos ha enseñado que todo está compuesto por átomos, los cuales son en sí mismos energía vibrando a muy alta frecuencia con ciertas variaciones, dependiendo del elemento del que se trate. Si tomáramos el microscopio correcto para observar un átomo, lo que veríamos sería uno o más electrones moviéndose alrededor de su centro. El átomo no tiene consistencia, no podemos sostenerlo con la mano y mirarlo porque es inmaterial, el átomo es energía ocurriendo, y si lo observamos bien veríamos que está hueco, y si observamos más detenidamente veríamos incluso que la distancia entre un electrón y otro en un mismo átomo es infinitamente más grande que el tamaño del electrón. Casi se puede decir que el átomo es un “vacío”, y si todo está constituido por átomos, entonces: ¿Cuál materia sólida?

 

El cuerpo humano, en tanto que formado por átomos, es energía, y en un sentido más profundo, el cuerpo humano es energía ocurriendo. Si este proceso energético fluye natural entonces se dice que hay equilibrio, pero en cambio si está bloqueado habrá lo contrario.

 

La física cuántica ha mostrado que patrones de energía más pequeños que los átomos son los que constituyen al Universo y todo lo que hay en él (cuando menos en el Universo visible), incluidos nosotros, estos patrones energéticos tienen forma de aritos o pequeñas cuerdas unidas en sus extremos, de allí el nombre de Teoría de Cuerdas, cada filamento está hecho de energía vibrando en un espacio-tiempo de once dimensiones, 3 espaciales, 1 temporal y 7 compactadas en sí mismas a las cuales aún no se ha tenido acceso para su estudio.

 

Así que el cuerpo humano no es material, aunque resulte difícil de creer o de comprender, el cuerpo es inmaterial, es un cúmulo de energía vibrando a determinada frecuencia. En perspectiva, una persona llena de miedo, rencor, o enojo vibra alrededor de los 300-400 hz/s, por otro lado una persona enamorada, llena de gratitud y de alegría vibra entre los 800-900 hz/s, y una persona experimentando el amor universal, el sí mismo como parte del todo y de la fuente de todo lo que es y lo que existe, vibra alrededor de los 1200 hz/s.

 

Una persona cuya frecuencia corporal supera los 900 hz/s tendrá un Campo Electromagnético Corporal (CEC) vigoroso, rápido, con fluidez y saludable, el cual al entrar en contacto con uno de baja frecuencia, este se verá influenciado por el CEC de alta frecuencia, aumentando su velocidad y dinamismo. Una manera controlada de llevar a cabo este proceso es que la energía proveniente de las palmas de las manos del terapeuta entre en contacto con el CEC lento de otra persona, al elevarle la frecuencia inmediatamente comenzará a mejorar sus condiciones físicas y psicológicas. A este proceso se le denomina Sanación por Imposición de Manos.

 

¿Quién puede ejercer la Sanación por Imposición de Manos?

 

Se sabe que todas las personas tienen un CEC, pero desafortunadamente en la mayoría es lento, está desgastado, es opaco y enfermo ya sea por emociones negativas como enojo, ira, ansiedad, egoísmo, miedo, celos, etc., el CEC también se ve afectado severamente por la alimentación inadecuada, sobre todo al ingerir carnes rojas, embutidos, comida chatarra, bebidas carbonatadas, tabaco, alcohol, etc. Todo ello altera y merma al CEC. Única y exclusivamente las personas cuyo CEC sea vigoroso, fuerte, brillante y rápido (≥900hz/s) son capaces de ejercer una cura a otras personas. Sin embargo el simple hecho de contar con un CEC saludable no es suficiente.

 

Algunas personas nacen con una capacidad innata de sanar a otros, como un don que se trae de nacimiento. Pero hay que educarlo, ejercitarlo y mantenerlo vigoroso. También es necesario e indispensable contar con conocimientos cuando menos de psicología, endocrinología, nutriología, anatomía general, etc., para poder ejercer la Imposición de Manos. No es aconsejable que cualquiera utilice esta técnica, ya que en vez de ayudar lo más probable es que afecten a la persona a la que quieren sanar, sobre todo si no se tienen los conocimientos necesarios. Por ahora son inexistentes escuelas o instituciones que proporcionen un título de Sanador, y una cédula profesional con la leyenda “Sanador”, es más bien un regalo que el Universo le otorga a alguien.